RIVER SUFRIÓ DE MÁS CON ESTUDIANTES (RC), PERO GANÓ Y QUEDÓ PUNTERO DE SU ZONA
En un partido en el que el VAR tuvo mucha injerencia -dos penales y un gol anulado-, el equipo del Chacho Coudet sumó su tercer triunfo consecutivo.
A fin de cuentas, una doble sensación para un Eduardo Coudet que, así como se mantiene con un 100% de efectividad, se fue de Córdoba con un dolor de cabeza en cuanto al rendimiento. Es que su equipo, que dio un par de pasos atrás en comparación a Huracán y Sarmiento, solamente se llevó los tres puntos por el penal de interpretación que Arasa cobró (luego Salas lo liquidó en la última) y porque Estudiantes no pudo conectar alguno de los mil centros que tiró al área de Beltrán.
De hecho, el sufrimiento por aferrarse a la victoria llevó al Chacho a poner primero un doble tándem por izquierda ( Acuña-Viña) y, luego, una línea de cinco defensores para cerrar el encuentro. Una muestra clara de lo costoso que fue este 2-0 en el Antonio Candini: ante la imposibilidad de generar y funcionar como le hubiera gustado, el DT optó por reforzar el fondo ante el doble 9 rival (fue triple en los últimos minutos con el ingreso de Wanchope Ábila).
Porque después, a River no se le cayeron demasiadas ideas. Espeso e impreciso, le costó encontrarle la vuelta para penetrar a un bloque celeste que tenía a nueve de los diez jugadores de campo abocados a defender, cortar e impedir que los creativos pudieran pesar en el juego: esta vez, a Coudet no le terminó de funcionar como pretendía la idea de resignar a un volante ofensivo para incluir a Freitas acompañando a Driussi.
Pan comido para los riocuartenses, que s e replegaban con una línea de cinco que River no logró romper intentando abrir la cancha: Acuña se sumaba a los volantes para jugar y, del otro lado, Montiel no tenía un acompañamiento para proyectarse y generar superioridad numérica. De hecho, un pase largo muy preciso del lateral izquierdo al derecho que generó ese tiro libre del primer tiempo (que el árbitro en un principio había cobrado como penal) fue de lo mejor de un partido que al Millonario se le hizo más cuesta arriba de lo que debió.
Ni siquiera Juanfer Quintero pudo gravitar y darle esa dosis de fútbol a un equipo que claramente no la tuvo. Kendry Páez, el otro que podría haber roto la tendencia, se quedó en el banco.
El triunfo, en ese sentido, es lo único que le queda a un Coudet que terminó en modo Chachonaccio con esa línea de cinco para defenderse en el final. Una muestra clara de lo que le costó vencer al último de la anual y estirar ese 100% de efectividad que lleva. Pero que no empaña que debe mejorar: el parate le vendrá más que bien…

