INCENDIOS EN CHUBUT: LA INVESTIGACIÓN CONFIRMÓ RASTROS DE COMBUSTIBLE EN EL INICIO DEL FUEGO
Los peritajes detectaron rastros de combustible en el punto de origen del incendio, mientras el avance de las llamas expone fallas estructurales en la prevención, mantiene evacuaciones masivas y agrava una crisis ambiental sin precedentes en la región.

Mientras brigadistas y equipos de emergencia continúan combatiendo uno de los incendios forestales más graves de las últimas décadas en Chubut, la investigación judicial empieza a arrojar datos que modifican el enfoque del desastre. Lejos de tratarse únicamente de un fenómeno potenciado por condiciones climáticas extremas, los primeros peritajes indican que el fuego habría sido provocado de manera intencional.
El fiscal general de la provincia, Carlos Díaz Mayer, confirmó que en el área donde se habría originado el incendio, en la zona de Puerto Patriada, se detectaron rastros de combustible. Ese hallazgo refuerza la hipótesis de un hecho deliberado y coloca el foco no solo en la emergencia ambiental, sino también en la responsabilidad penal de quienes pudieron haber iniciado el siniestro.
El funcionario describió el escenario como de «alerta permanente» y remarcó el impacto personal y colectivo de un incendio que ya arrasó unas 3.500 hectáreas de bosque nativo y obligó a evacuar a miles de personas . Residente en la zona afectada, señaló que el humo es visible desde su vivienda, ubicada a poco más de mil metros de los focos activos, y que la combustión es constante, con una columna de humo espesa y oscura que no da tregua.
Según precisó, el fuego comenzó el lunes en un punto especialmente sensible: un sector equidistante entre la localidad de El Hoyo y el acceso al lago de Puerto Patriada, a escasos metros del único camino de entrada y salida. Para el fiscal, la elección del lugar fue determinante. Sostuvo que quien inició el fuego conocía el riesgo que implicaba, al exponer a más de tres mil personas, cientos de vehículos y a quienes se encontraban en la zona turística.
Díaz Mayer relató que al momento de iniciarse el incendio participaba de una reunión de gabinete ampliado en la región, cuando se recibió el alerta. La reacción inmediata de las autoridades y de los organismos de emergencia permitió evitar una tragedia mayor: se resolvió frenar la salida de vehículos desde Puerto Patriada para garantizar el ingreso de móviles de emergencia por el único acceso disponible.
La situación, advirtió, fue crítica. De no haberse tomado esa decisión, el avance del fuego combinado con el tránsito concentrado podría haber generado un colapso con consecuencias fatales para la población.
En cuanto a la investigación judicial, detalló que los peritos utilizaron equipos específicos para detectar vapores de combustible en el sitio donde se presume que se inició el incendio. Los resultados confirmaron la presencia de acelerantes, que habrían facilitado el rápido encendido y la expansión de las llamas. El fiscal fue categórico al calificar el hecho como «deliberado» e «intencional».
Miles de hectáreas y personas afectadas
El incendio dejó más de 3.000 personas evacuadas y al menos diez viviendas destruidas en la localidad de Epuyén, según datos oficiales. La emergencia también provocó interrupciones en la Ruta Nacional 40, uno de los principales corredores viales del sur del país.
El fuego se inició el 5 de enero en cercanías de Puerto Patriada y el lago Epuyén, y se expandió con rapidez a través de matorrales y bosques andino-patagónicos. Las condiciones climáticas jugaron un rol determinante: la provincia atraviesa una sequía histórica, con temperaturas superiores a los 25 grados y vientos sostenidos que alcanzaron los 41 kilómetros por hora.
En menos de 48 horas, las llamas llegaron a las inmediaciones de Epuyén y El Hoyo, lo que obligó a evacuaciones masivas de residentes y turistas. El operativo desplegado incluye a más de 300 brigadistas y voluntarios, además de recursos aéreos aportados por distintas provincias y por Chile, entre ellos un avión de gran porte con capacidad para descargar hasta 15.000 litros de agua por vuelo.
La geografía compleja de la zona, con pendientes pronunciadas y sectores de difícil acceso, dificulta el trabajo de las cuadrillas. A pesar del despliegue inédito de recursos, los focos se reactivan incluso en áreas ya intervenidas, lo que evidencia la magnitud y persistencia del incendio.
La reapertura parcial de la Ruta 40 brindó un alivio transitorio, aunque las autoridades mantienen un monitoreo constante ante la posibilidad de nuevos cortes. A esto se suma una alerta por calor extremo en el oeste provincial y la previsión de vientos más intensos durante el fin de semana, un factor que podría agravar el escenario.
El impacto ambiental ya es evidente: las 3.500 hectáreas alcanzadas por el fuego configuran, según estimaciones oficiales, la peor tragedia ambiental registrada en la provincia en los últimos veinte años. El operativo continúa activo y la situación permanece abierta, bajo vigilancia permanente.