DONALD TRUMP LE LAVÓ LA CARA A DELCY RODRÍGUEZ: NEGÓ COLABORACIÓN INTERNA EN LA DETENCIÓN DE NICOLÁS MADURO
El presidente de Estados Unidos ya negocia con su par de Venezuela y sostiene en la cúpula del poder a toda la plana mayor que acompañó al exmandatario en su ilegítimo gobierno.
Por eso Trump busca ahora lavarle la cara a su nueva socia y advirtió que «pronto determinaremos si las sanciones existentes contra ella se mantienen o se levantan». Advirtió además que la invasión a Venezuela se realizó sin la participación del círculo cercano de Maduro aunque reconoció que “muchos querían hacer un acuerdo” para facilitar la transición. De hecho negó la celebración de elecciones en el corto y mediano plazo. “Tenemos que arreglar el país primero. No hay manera de que la gente pueda votar”, aseguró.
Además, indicó que el Gobierno estadounidense podría intervenir nuevamente si Rodríguez dejara de cooperar, aunque consideró que esto no será necesario. Tras apartar a Maduro del escenario y sin avanzar hacia una transición a la democracia a Trump solo le interesa ahora el petróleo. Mientras negocia con la plana mayor del poder chavista el mandatario republicano destacó que las empresas estadounidenses podrían reconstruir la infraestructura petrolera de Venezuela en un plazo inferior a 18 meses.
“Creo que podemos hacerlo en menos tiempo que eso, pero será mucho dinero. Se gastará una cantidad tremenda, y las compañías petroleras lo harán, y luego se les reembolsará por nosotros o a través de los ingresos”, señaló.
Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo estimadas en más de 300 mil millones de barriles, aproximadamente una quinta parte de las reservas globales conocidas. Trump aseguró que la recuperación de la industria petrolera venezolana no solo beneficiará a las compañías estadounidenses, sino que también reducirá los precios del crudo a nivel mundial.
“Tener una Venezuela que produzca petróleo es bueno para Estados Unidos porque mantiene bajo el precio del crudo”, afirmó y advirtió que los ingresos potenciales podrían ser suficientes para reembolsar las inversiones realizadas por las empresas, sin comprometer fondos adicionales del gobierno estadounidense.


