Mar. Ene 13th, 2026

DEL IMPENETRABLE AL MUNDO: LUCO PRESENTARÁ EN MARZO UNA OBRA AUDIOVISUAL CONTRA LA GUERRA, EL OLVIDO Y LA INJUSTICIA

El músico, artista audiovisual, psicólogo y gestor cultural chaqueño Luciano Francisco Compañy, conocido artísticamente como “Luco”, presentará en marzo en Buenos Aires una ambiciosa obra audiovisual producida en el norte argentino, que entrelaza memoria histórica, pueblos originarios, ciencia, arte y una profunda reflexión humanista sobre la guerra, la salud y el territorio.

Luciano Compañy —Luco— es un artista integral. Músico, compositor, psicólogo y creador de proyectos científicos, sanitarios y culturales, nació en el Chaco y mantiene un vínculo profundo con el Impenetrable. En marzo presentará en la ciudad de Buenos Aires una obra audiovisual de gran escala, concebida como un entramado de relatos fílmicos, musicales y narrativos que dialogan entre sí.
El proyecto comenzó a gestarse incluso antes de la pandemia bajo el nombre “Más allá del muro”, una obra inspirada en The Wall que recorre la historia de la Primera y Segunda Guerra Mundial, con especial énfasis en la figura de Eric Fletcher Waters, padre del músico británico Roger Waters. Desde allí, la obra se posiciona con una mirada clara y sensible: contra la guerra, contra la devastación de los territorios de los pueblos originarios y a favor de una lectura empática sobre los veteranos de la Guerra de Malvinas.
La propuesta no se limita a una sola historia. Se trata de una obra coral, compuesta por distintos segmentos y relatos que se van entrelazando, construidos junto a guionistas y artistas, donde lo político, lo científico y lo íntimo conviven sin jerarquías.
La historia personal como eje
Uno de los núcleos más personales del proyecto recorre la historia de Clemente, médico rural y psiquiatra, padre de Luciano, fallecido el 17 de junio de 2024. Esa trama —que venían trabajando juntos— se inscribe en la memoria del norte argentino, el ejercicio de la medicina en contextos adversos y el compromiso humano con los más vulnerables.
“Es una obra que me viene marcando desde hace años”, señala Compañy,
“y que hoy encuentra una forma artística para ser compartida”.
Producción y rodaje
La producción musical está a cargo del músico platense Martín Petti, multiinstrumentista que desarrolló gran parte de la instrumentación de la obra, junto al artista independiente cordobés “Parson”, músico, guionista y artista audiovisual, quien vivió cinco años en Juan José Castelli colaborando activamente con el proyecto y aportando una mirada estética y narrativa clave.
La obra cuenta además con la participación de otros músicos y realizadores independientes, y prevé ser filmada íntegramente en Chaco, Formosa y Córdoba, con la intención de realizar una etapa de rodaje en Bilbao, España, junto a una productora independiente, como parte de su proyección internacional.
Ciencia, ética y territorio
En el plano de la ciencia, la obra incorpora la historia del médico Damián Verzeñassi, referente internacional en salud socioambiental y emblema —según Compañy— del buen quehacer científico, la ética profesional y el compromiso con la verdad.
Verzeñassi fue una de las voces centrales del Tribunal Ético Internacional que juzgó a Monsanto, donde se denunciaron prácticas consideradas violatorias de los derechos humanos, ambientales y sanitarios, exponiendo formas contemporáneas de etnocidio y ecocidio. Su historia dialoga directamente con los pueblos fumigados, las comunidades originarias y los territorios históricamente dañados.


Política, vínculos y memoria
Desde lo político, Compañy reconoce que su vida estuvo atravesada desde muy joven por ese ámbito, con todo lo que ello implica. Destaca especialmente a su gran amigo, el doctor Juan Carlos Bacileff Ivanoff, a quien define como un ejemplo de ética y compromiso, alguien que hoy —dice— le permite extrañar un poco menos a su padre.
También reconoce al doctor Gildo Insfrán como un ejemplo de empatía, lucha y gestión, muchas veces injustamente atacado, y menciona al modelo formoseño como una experiencia de trabajo sostenido en favor de los que menos tienen. En ese marco, envía un saludo afectuoso a su querido amigo Oscar Amadeo Insfrán, celebrando su recuperación tras una reciente cirugía.
El exgobernador y actual senador Jorge Milton Capitanich aparece también como una figura central en la historia personal de Clemente. Tanto Capitanich como Insfrán formaron parte de un entramado humano y político que atravesó la vida del médico rural, especialmente ligado a la historia de Clorinda y del norte argentino.
“Mi padre los quería mucho.
Esa historia también forma parte de la obra”.
“Como decía el Indio Solari”, sintetiza Compañy,
“yo me considero un artista peronista”.
Una contradicción institucional
No obstante, el recorrido de la obra también está atravesado por una contradicción dolorosa. El 23 de diciembre pasado, de manera paradójica, siendo Compañy cofundador de la carrera de Medicina, la universidad incorporó 51 nuevos docentes, mientras él fue apartado de su cargo sin sumario previo, tras años de trabajo sostenido en la institución.
Se le retiró el salario aun cuando continuó cumpliendo funciones y asistiendo a su lugar de trabajo. La decisión fue tomada por autoridades entre las que se encuentra el vicerrector Manuel García Solá, tristemente recordado por su paso como ministro de Educación durante el gobierno de Carlos Saúl Menem.
“Cada uno carga con su propia conciencia”, señala Compañy.
Si bien realizó una presentación judicial, decidió retirarla:
“Denunciar al circo es seguir actuando en él”.
La herida permanece abierta, no desde el resentimiento, sino como expresión de las tensiones entre el compromiso real y ciertas lógicas de poder que persisten en las instituciones.
Sobre los reconocimientos y el futuro
Finalmente, ante las menciones vinculadas a un posible doctorado honoris causa, Compañy expresó su agradecimiento a quienes impulsaron la propuesta, pero fue claro:
“Sinceramente, siento que no hice ni el diez por ciento de lo que hizo Damián Verzeñassi.
Si hablamos de merecimientos, él lo merece mucho más.”
Si bien cursó el doctorado en Psicología con orientación en Neurociencia Cognitiva en Buenos Aires, formándose con referentes internacionales, decidió no presentar la tesis final por una cuestión de coherencia personal.
“No me gustan los títulos de nobleza.
Y si uno piensa así, tiene que ser coherente.”
Esa mirada, señala, la aprendió de su padre Clemente y de grandes referentes de su vida, como “Chiyo”, ejemplo de humildad y humanidad.
De cara a los próximos años, Compañy anticipa un giro vital: dedicarse de lleno al arte, sin abandonar su profesión como psicólogo.
“Voy a seguir ligado a la ciencia y a la política,
voy a estar disponible como espacio de consulta,
pero mi energía va a estar puesta cien por ciento en el arte
y en el trabajo clínico.”
La obra que se presentará en marzo aparece así no solo como un proyecto artístico, sino como una síntesis vital atravesada por la memoria, el territorio, la ciencia, la política y, sobre todo, lo humano

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