FAMILIARES DE MARCIANO ORTIZ PIDEN RESPUESTAS A LA JUSTICIA: “SI ES ÉL QUEREMOS DARLE UNA CRISTIANA SEPULTURA”

Familiares de Marciano Ortiz, el hombre de 63 años que desapareció el pasado 12 de diciembre en Colonia Benítez, reclaman respuestas a la Justicia a más de 5 meses del hallazgo de restos óseos junto a pertenencias en el límite con Resistencia.

En declaraciones a Diario Chaco, la sobrina del hombre, Carmen Argüello (42), reveló hoy que su tío tiene un hermano de 81 y una hermana de 76 años que “están desesperados, son personas grandes y necesitan saber si es él o no”.

“El hermano el otro día estuvo re mal de salud. Llora y dice ‘yo por lo menos quiero darle una cristiana sepultura si es que de verdad Marciano murió‘. Mi mamá dice lo mismo. Ellos quieren que por lo menos se determine el ADN. Qué pasa si no es el cuerpo de él, sigue desaparecido y nosotros no estamos buscando”, resaltó.

Sobre la autopsia definitivaArgüello aseguró que no les dieron fecha estimativa para los análisis de ADN de los restos óseos. “Estamos esperando respuestas de la Justicia. No entendemos por qué están dejando al olvido el caso de él”, planteó.

“Cuando fuimos a la Fiscalía nos dijeron que se iban a tomar una semana para dejar las ropas en condiciones para que la familia vaya a reconocer si eran las pertenencias de él y pasaron casi 6 meses pero todavía no nos llaman para que las veamos”, recordó.

En ese sentido, explicó que la autopsia preliminar no indica la causa de la muerte y se trata de un informe “muy por arriba”.

“TODO INDICA QUE EL CUERPO FUE PLANTADO”

Al referirse a las pericias realizadas en el campo donde encontraron los restos, manifestó que “todo indica que alguien dejó el cuerpo ahí, es lo que dice el informe. Pero hasta el día de hoy no hay personas demoradas ni detenidas”.

“El cuerpo se encontró cuando volvieron a hacer rastrillajes, porque hicieron varios antes. Las pericias oficiales dicen que el cuerpo fue plantado, no murió en ese lugar. Por la forma en que se lo encontró al cuerpo quisieron decir que los animales le comieron. Si un animal come un cuerpo va a romper toda la ropa y las prendas están intactas. Las cosas se encontraron a 20 metros y las zapatillas a 5 metros, los documentos no estaban todos en el mismo lugar. Nosotros vimos, porque acá la policía difundió una foto por WhatsApp, que el cuerpo estaba cortado por la mitad”, cuestionó.

MARCIANO ORTIZ DENUNCIÓ A SU EXPAREJA, QUIEN TENÍA UNA PERIMETRAL

En cuanto a la personalidad de Marciano Ortiz, cuyo domicilio se encuentra sobre calle Guayacan S/N, su sobrina sostuvo que “es una persona que no molestaba, no salía de su casa casi, no tomaba. El único problema que tenía era con su expareja, a quien le hizo varias denuncias por violencia y quien tenía una perimetral otorgada por la jueza de Paz y Faltas local, María Julieta Ross”.

“Vivía solo. Esa mujer iba cada vez que él cobraba, le amenazaba, le sacaba plata. Varios vecinos fueron testigos de la violencia que vivía. Ella nunca respetó la perimetral que le impusieron. Él decía que no sabía más qué hacer con esa mujer”, expuso.

Argüello afirmó que su tío le había dicho a su abogada, que lleva trámites sobre su terreno, que cambió la cerradura para que “esa mujer no ingrese más. No quería salir a ningún lado porque tenía miedo que le queme la casa, porque ella siempre lo amenazaba. Él siempre tenía su juego de llaves en el pasa cintos”.

“En los primeros informes de la Policía que nos dieron, entre las pertenencias que encontraron cerca del cuerpo (documento, carnet de PAMI, tarjeta SUBE, anteojos) nunca figuraba un juego de llaves, dijeron que no estaba. Ahora automáticamente dicen que estaba el juego de llaves entre las pertenencias”, dijo.

Al señalar inconsistencias en el manejo policial, relató: “El comisario que estaba en ese entonces, que ya se fue, dijo que la fiscal le dio la orden de que la llave de la casa se la entregue a la expareja. En ese momento el comisario nos amenazó que nos iba a llevar presos, por usurpar un terreno e intento de robo, si no entregábamos la llave de la casa. Con mi mamá hicimos una extensión de la denuncia, entregamos la llave y ese mismo día el comisario se la entregó a la expareja de mi tío. Ellos decían que la fiscal dio la orden, pero ella me llamó diciendo que jamás dio la orden”.

“Mi tío nunca salía de su casa. Siempre que salía le avisaba a la kiosquera o a la vecina que le mire la casa porque él no iba a estar. Pero jamás durmió fuera de su casa ninguna noche. Es muy raro”, avisó.

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