Mié. May 6th, 2026

MORENO: SE FORMÓ UNA FILA DE DIEZ CUADRAS PARA CONSEGUIR TRABAJO EN UN FRIGORÍFICO

La crisis económica es tal que apenas se abrió la convocatoria para cubrir 60 puestos de trabajo se juntó más de un kilómetro de gente para postularse.

La merma en el empleo, la recesión y los demás efectos de la crisis económica actual lograron que una convocatoria para cubrir 60 vacantes en un frigorífico de Moreno, provincia de Buenos Aires, se convirtiese en un evento con más de un kilómetro de cola.

Jóvenes buscando su primer empleo, jubilados necesitados de un ingreso extra y jefas y jefes de hogar sin ocupación actual fueron sólo algunos de los perfiles que respondieron a la convocatoria que lanzó la empresa hace apenas unos días en sus redes sociales.

«En Cabaña Don Theo de la sucursal de Moreno vamos a sumar personal para todos los sectores. Este miércoles 6/05 a las 11 am te esperamos con tu CV en mano», se lee, por ejemplo, en un posteo de hace tres días en Instagram.

Dicho y hecho, a las 2 de la madrugada de este miércoles empezaron a aparecer los primeros postulantes, currículum en mano, para esperar a que abra la puerta de la planta en colectora sur, acceso oeste 3046.

Para cuando abrieron las puertas, la fila tenía 600 metros de largo. Para el mediodía ya se extendía 10 cuadras y ni siquiera la lluvia de esta mañana logró desalentar a los postulantes.

Para amenizar el trámite, desde el frigorífico famoso por su «media res familiar» instalaron un puesto de choripán en la vereda para quienes ya hubiesen entregado el CV en Recursos Humanos.

Durante la tarde se agotó la espera de muchos, más que nada porque las entrevistas terminaron cerca de las 17.

«Nos impacta mucho. Por un lado, estamos contentos porque vinieron, pero es terrible la cantidad de gente que hay. Estuve haciendo las entrevistas y las personas están para cualquier puesto, eso es lo más impactante«, contó Carolina Carena, dueña de Cabaña Don Theo, en declaraciones al diario Clarín.

«Capaz tienen un estudio o una profesión, pero hoy la necesidad es tan grande que hace que cualquier puesto sea bueno», señaló.

Cientos de postulantes para 60 puestos de trabajo

En la fila del frigorífico se juntaron todas las historias de vida: Ezequiel Páez, de 24 años, le dijo al matutino que residente en Merlo y hace un mes busca trabajo «a pleno», dijo, tras ser despedido «sin causa por supuesta reducción», de personal.

Páez y su amigo Lucas Ziccone, también de Merlo, se enteraron de la convocatoria por un amigo y vieron la oferta como «una oportunidad de seguir subsistiendo».

En el caso de Lucas, hasta sus padres están en el proceso de búsqueda de empleo.

A Valeria, de 58 años, todavía le pesa haber sido despedida durante la pandemia de 2020, cuando «la empresa bajó la persiana» y ella se quedó en la calle después de 24 años como administrativa.

«La verdad que es muy difícil a mi edad, a pesar de la trayectoria. Ahora me estoy dedicando al catering. Trabajo desde toda la vida y me gustaría poder seguir«, señaló.

En el caso de Daniel Enrique Soraire, de 59 años, lo que le juega en contra no es que le falten años de trabajo sino de aportes, una realidad que le pesa a más de una persona de ese grupo etario.

«Hay mucha gente, así que veremos si tengo suerte. Tengo dos hijas, una de 17 años en la secundaria y no tengo plata para ayudarla, tampoco tengo para mí. Necesito cualquier cosa», remarcó Daniel, que trabajó en carnicería.

Las obligaciones familiares también están en la mente de Matías Aranda y Brenda Vergara, que tienen 25 años y una hija en común. «Tenemos que ver si comemos o compramos una garrafa, no alcanza para las dos cosas», expresó la mujer.

Por más que vivan con la madre de Matías, con quien comparten los gastos de la casa, la pareja sabe que no es un arreglo que se pueda sostener en el tiempo. Ellos son parte de los trabajadores que se vieron afectados por cosas como las pasantías no renovadas.

Matías, por caso, estuvo tres meses de pasante en Coto y una vez agotado ese período fue reemplazado sin explicaciones. «Es muy feo ver que el mercado laboral está tan inestable. A veces uno consigue un trabajo, pero la paga es muy mala y con eso no llegas a fin de mes», sentenció.

Brenda, en cambio, fue camarera en el Mercado de Moreno, pero estaba en negro, lo que no le daba ninguna seguridad como empleada.

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