DETALLES DEL ROAD SHOW DE COLAPINTO EN ARGENTINA
En pleno otoño y en el ocaso de los días lindos, el calor de más de 600.000 personas en apoyo a Franco Colapinto le dio el marco ideal a un evento que fue una fiesta en la Ciudad de Buenos Aires. El road show del piloto argentino de 22 años con un Fórmula 1 en Palermo es histórico por su convocatoria. El bonaerense desde hace mucho tiempo quiso hacerle un reconocimiento a su gente, que a su vez le correspondió con cariño y se retroalimentó en cada una de las cuatro salidas que el corredor de Alpine tuvo este domingo, tres sobre dos autos y la última en un desfile sobre un camión.
El pilarense hizo hincapié en que quiso devolverle a su gente el respaldo que le viene dando desde hace varios años y que se potenció desde su llegada a la Fórmula 3 en 2022. Cabe recordar que las movidas en las redes sociales fueron clave para que Franco pudiera conseguir la ayuda de empresas que le dieron el presupuesto necesario para correr en Fórmula 2 en 2024: luego llegó su debut en la Máxima de la mano de Williams y la historia conocida por todos.
Colapinto sabe lo que les cuesta a los fanáticos argentinos poder viajar a una carrera de F1: para la mayoría es algo imposible. Por eso, gracias a sus sponsors y a la Ciudad, logró llevar a cabo la exhibición y Alpine también se comprometió a colaborar mandando un Lotus E20 de 2012 “disfrazado” con los colores actuales de Alpine, que le permitió una experiencia única al competidor nacido el 27 de mayo de 2003: poder sentir la potencia de motor V8 aspirado, cuyo sonido resultó una sinfonía. De momento, no hay un Gran Premio en nuestro país, pero lo acontecido en Palermo fue lo más parecido y terminó siendo una especie de “Mini GP”, como le confió en la previa una fuente importante de la organización a Infobae.
El gesto de Franco Colapinto con unos chicos en el road show
Una Fan Zone, sectores corporativos, VIP, merchandising, un estricto control de la seguridad y respeto por el cronograma se acercaron a lo que es una carrera de F1. Sin embargo, hay que mencionar algunas fallas y retrasos para acreditar a los medios en la mañana y las restricciones a los periodistas para poder ingresar al box y otros lugares con el fin de poder trabajar con más amplitud y poder producir testimonios. Eso no condice con una carrera de la Máxima donde, si bien hay protocolos para interactuar con los pilotos con entrevistas y ruedas de prensa programadas, es libre el acceso por los boxes en pos de elaborar notas con invitados u otras personalidades presentes.
El público pudo disfrutar de joyas traídas del Museo Juan Manuel Fangio de Balcarce, al que Colapinto le donó uno de sus cascos y recibió uno del Chueco. A propósito, se lo notó muy feliz al manejar la réplica de la Flecha de Plata, el Mercedes-Benz con el que el Quíntuple logró dos de sus títulos en 1954 y 1955. Antes de completar su manejo sobre la reproducción del histórico monoplaza, se bajó y se acercó a una tarima donde se ubicó un grupo de chicos en silla de ruedas. “Hola amigo, ¿cómo estás? Un placer”, le dijo a uno de ellos y se sacó una selfie con todos. El momento fue registrado por Infobae.
En tanto que fueron dos salidas de unos 20 minutos sobre el coche de F1 con el que Kimi Räikkönen ganó en Abu Dhabi 2012. En su primera actividad se cuidó en acelerarlo, aunque enloqueció a la gente con sus trompos (también conocidas como “donas”). Ahí se vio el primer gesto con el público, ya que quemó caucho en todos los sectores del trazado montado sobre la Avenida del Libertador y Sarmiento.
Luca Mazzocco elogió a Franco Colapinto
En la segunda salida, Franco piso más el acelerador y agregó trompos en lugares donde no los había efectuado en su primer contacto con la “pista” e hizo delirar la gente. En el final, una vez que desfiló sobre un camión que le permitió saludar al público, se bajó en cada uno de los sectores e interactuó con los fanáticos. Entrada la tarde del domingo. el viento se hizo sentir y bajó la temperatura, pero el calor popular le dio un clima especial al final de la jornada.
El fenómeno Colapinto no deja de sorprender y uno de los integrantes de Alpine que viajó para este evento lo subrayó este domingo. “Es una locura. Es increíble. Yo soy italiano, así que es una pasión que puedo entender y compartir. Es increíble. Cuando vamos a cada carrera, hay un grupo de fans de Franco que siempre nos apoya y no pasa nada si la carrera no va bien. Ellos están siempre ahí con el corazón y te dan todo”, le afirmó Luca Mazzocco a unos pocos medios entre los que estuvo Infobae. Este medio le preguntó con qué piloto era comparable el furor que despierta en la gente y lo equiparó con un bicampeón mundial: “Con Fernando (Alonso)”.
Terminada la actividad, este cronista habló con un ex piloto de F1, Miguel Ángel Guerra, quien manifestó que “fue emocionante e increíble lo que Franco convoca a través de sus redes y a través de la participación en F1. La verdad es que para nosotros es impensado que alguien pudiera llegar a lo que llegó Franco. Así que ni me quiero imaginar cuando haga un podio. O sea, hoy me dio toda la impresión de que ya sumó un poco más que lo que es un campeonato del mundo de la selección en cuanto a convocatoria de gente”.
Miguel Ángel Guerra sobre el Road Show de Franco Colapinto en Buenos Aires
Ante la consulta sobre si este domingo se recibió de ídolo, el porteño respondió “sin ninguna duda. Yo creo que la gente ya lo aceptó. El hecho de que después de tantos años no había un piloto en F1 y que todo el mundo lo quiera… Yo tengo nietos de un año y medio, cinco y seis. El del seis, prácticamente dice ‘Colapinto, Colapinto’. Y después uno va a los negocios, participa y todos saben la relación que uno tiene con el automovilismo, sea mujer, hombre, chico. Y te dicen: ‘¿Y qué pasa con Colapinto?’ O sea, está instalado ya como un ídolo 100%”
Franco Colapinto se fue de Argentina con las valijas llenas del cariño de la gente. Llegará a Miami, donde se correrá el próximo domingo, recargado con el fervor popular que arrastra y que quedó demostrado en una jornada épica. Tiene mucho camino por recorrer en la F1 y, como indicó Miguel Ángel Guerra, se selló para siempre su idilio con la gente.