TRUMP AMENAZA CON ATAQUES TERRESTRES EN MÉXICO CONTRA CÁRTELES DEL NARCOTRÁFICO
El presidente estadounidense sostuvo que las organizaciones criminales controlan amplias zonas del país y las responsabilizó por cientos de miles de muertes por sobredosis en Estados Unidos, mientras evitó detallar el alcance legal y operativo de una eventual intervención militar y el gobierno mexicano reclamó respeto al derecho internacional.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que su gobierno se prepara para iniciar ataques terrestres contra organizaciones del narcotráfico, a las que acusó de «dirigir México» y de ser responsables de entre 250.000 y 300.000 muertes anuales por consumo de drogas.
Durante una entrevista en la cadena Fox News, Trump sostuvo que su administración logró frenar casi por completo el ingreso de drogas por vía marítima y que ahora la ofensiva se trasladará al plano terrestre. «Erradicamos el 97% de las drogas que entraban por agua. El próximo paso es atacar por tierra», afirmó.
El mandatario no precisó dónde se desarrollarían esas acciones ni su alcance. Tampoco aclaró si se trata de operaciones dentro de México o de nuevas intervenciones militares en otros países de la región. En ese contexto, volvió a insistir en que los cárteles controlan amplias zonas del territorio mexicano y vinculó directamente esa situación con el volumen de muertes por sobredosis en Estados Unidos.
Las cifras citadas por Trump suelen corresponder a fallecimientos por consumo de fentanilo y otros opioides, sustancias que se producen mayoritariamente en México con precursores químicos provenientes de China. Aun así, el presidente estadounidense volvió a presentar el narcotráfico como una amenaza externa que justifica una respuesta militar.
En los últimos meses, Estados Unidos intensificó su ofensiva contra el tráfico de drogas. Durante el verano boreal lanzó la operación «Lanza del Sur», que implicó el despliegue de más de 14.000 efectivos y una flota naval frente a las costas de Venezuela, el mayor operativo de este tipo en décadas en la región. Desde septiembre, fuerzas estadounidenses bombardearon cerca de treinta embarcaciones señaladas como narcolanchas en el Caribe y el Pacífico, en acciones realizadas sin autorización judicial ni aval del Congreso. Según datos oficiales, esas operaciones dejaron más de 110 muertos.
El sábado pasado, el Ejército estadounidense ejecutó una operación relámpago en Caracas para capturar a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, quienes fueron trasladados a Nueva York para enfrentar cargos por narcoterrorismo.
En la misma entrevista, Trump confirmó que mantendrá un encuentro en Washington con la dirigente opositora venezolana María Corina Machado, previsto para la próxima semana. Al ser consultado por la posibilidad de compartir el Premio Nobel de la Paz que Machado recibió en noviembre, el presidente estadounidense respondió que sería «un gran honor» y volvió a sugerir que sus acciones militares le otorgan méritos suficientes para ese reconocimiento, un galardón que nunca ocultó desear.
Trump, que se declara abstemio y sostiene una postura inflexible frente al consumo de drogas, vinculó su cruzada antidrogas con la política migratoria. Aseguró que la frontera con México «está prácticamente cerrada» y sostuvo que el ingreso irregular de personas se redujo de manera drástica, aunque no brindó datos que respalden esa afirmación.
Desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum respondió con un mensaje centrado en la cooperación bilateral. Reiteró la necesidad de mantener canales de comunicación abiertos y remarcó el principio de responsabilidad compartida, al señalar que Estados Unidos debe reforzar los controles para evitar el ingreso de armas a territorio mexicano. A través de un comunicado de la Cancillería, el gobierno mexicano insistió además en el respeto al derecho internacional y a los principios establecidos por la Carta de las Naciones Unidas.