LA DERROTA DEL OFICIALISMO OBLIGA A REPENSAR ESTRATEGIAS DE CARA A LAS GENERALES

Luego de la sorpresa del domingo, comenzaron algunos pases de facturas. Se analizan cambios en el Gabinete para lavar la cara del gobierno.
Macroeconomía con control de la inflación y vacunación. Ese era el diagnóstico acertado de Capitanich sobre los ejes por donde pasaría esta elección. La vacunación avanzó pero la economía nunca pudo ser controlada, a punto tal que son varios los que piden una renovación en el Ministerio que encabeza Martín Guzmán, enfocado en la renegociación de la deuda con el FMI pero no tanto en las necesidades de la gente de a pie. Jorge Capitanich lo planteaba a principios de este año cuando afirmaba que la gente necesitaba mayor previsibilidad para su bolsillo.
El Frente de Todos llegó a la elección unido, pero con una unidad forzada al máximo, en la que incluso tuvo que intervenir el propio Alberto Fernández para que Gustavo Martínez se sume a la lista oficial y no vaya por afuera. En el primer acto de campaña en la cancha de Sarmiento, el intendente de Resistencia decía sobre su relación con el gobernador que “cuando el Chaco y los chaqueños nos necesitaron, no hubo una sola oportunidad en la que no estuvimos juntos tirando el carro para sacar esta provincia adelante”.
El golpe del domingo fue duro. El Frente de Todos perdió contra la oposición por casi nueve puntos en diputados nacionales (44,14% a 35,67%) y por siete en diputados provinciales (44,93% a 38,39%). Varios afirman que no esperaban ese resultado. Sí quizás poco menos de 40 puntos para el oficialismo, pero no contaban con la buena elección de la oposición.
Por eso ahora será el momento de rever algunas cuestiones, como por ejemplo volver a pensar estrategias de campaña y analizar si un bono de carbono es lo que la gente está esperando en la situación actual del país y de la macroeconomía, como el mismo Capitanich lo reconocía hace unos meses.
El análisis que hacen cerca del gobernador es que la interna de Chaco Cambia, que enfrentó a importantes referentes del radicalismo, sirvió para movilizar a ese sector, aunque no justifican la fuga de votos que sufrieron del 2019 a este año.
“No teníamos ese ingrediente en nuestra lista, pero eso explica el aumento de votos de ellos no nuestra caída”, afirma una fuente del sector. Así las cosas, son varios los que coinciden en una serie de errores de organización, trabajo y movilización. Algunos se pasan factura y vuelven a poner de relieve la interna peronista, otros afirman que no hubo una convocatoria seria para dirigentes que no son del sector de Capitanich.
Párrafo aparte merecen los intendentes peronistas, que también tendrán que hacer su autocrítica. “Se confiaron demasiado”, le dicen a este medio y quizás allí se explique la reunión a la que convocó el gobernador con todos los jefes comunales. “En todos los pueblos hay obras importantes, ellos habrán dicho ‘bueno, con estas obras quién nos va a ganar’ y la cosa no fue así”, añaden haciendo foco en el error de lectura. Por primera vez el peronismo maneja Resistencia, Barranqueras, Fontana y Vilelas, pero perdió en el departamento San Fernando. Es algo que no pasó desapercibido.
Para sintetizar, puertas adentro diversas fuentes de los principales sectores que componen hoy el Partido Justicialista coinciden en que muchos militantes se quedaron en sus casas y que el aparato justicialista no se movió al 100%Lo atribuyen a algunos enojos que ahora tendrán que ser resueltos de cara a las Generales de noviembre para dar vuelta el resultado.
Claro que a la derrota del Frente de Todos en Chaco hay que analizarla también pensando en los registros nacionales. La coalición oficialista, que tiene al peronismo unido y parecía prácticamente invencible en el 2019, perdió en casi todo el país con un promedio de voto cercano al 31%. Si bien Chaco no fue la excepción, algunos rescatan que aquí se superó esa media con un 35% en la categoría de diputados nacionales y un 38% en la de los provinciales.
A la salvedad del contexto nacional hay que hacerla porque son los que manejan los hilos económicos. “A nivel nacional creo que la heladera nos jodió. Tenemos problemas con la gente empleada, a los sectores medios y medios bajos no les alcanza la plata”, cuentan desde adentro y analizan: “El ministro Guzmán es muy bueno para negociar la deuda pero algo tiene que hacer con la inflación. Nos pusieron para que solucionemos el problema, no lo solucionamos y que pase el que sigue”.
Así las cosas, de repetirse los resultados de las PASO en las Generales, la UCR estaría quedándose con ocho diputados, el oficialismo con siete y el Frente Integrador con uno. Eso significa que la oposición cumpliría con su objetivo (tal como lo dijo Carim Peche a Diario Chaco en junio) y el Frente de Todos perdería dos diputados, ya que pone nueve bancas en juego. Esto significaría una dificultad más para Capitanich en su afán de renovar la Constitución y plantear reformas políticas estructurales.
Los más optimistas confían en poder lograr un empate o al menos terminar bien cerca de Chaco Cambia y distribuirse ocho bancas para cada uno.
¿Cómo mejorar la performance de acá a noviembre? En principio resaltan la necesidad de una organización acorde a unas elecciones Generales, ya no para unas primarias, y sumado a eso se espera un mayor compromiso de intendentes.
Por otro lado, también se marca la participación electoral. En las PASO votó un 60% del padrón y apuntan a buscar electores en el 40% restante. En ese mismo sentido, estudiando el comportamiento electoral al detalle, remarcan que en el centro de Resistencia votó más del 70% del padrón y en los barrios, donde está el voto peronista, cerca del 60%.
Por último, se piensa también en los movimientos que vendrán ahora en la UCR luego de una interna entre pesos pesados. “Eso siempre deja sus huellas” confía un dirigente peronista pensando en el desafío de la oposición de retener los votos juntados entre los tres espacios internos que compitieron dentro de Chaco Cambia.
Es Jorge Capitanich el que deberá tomar la iniciativa para revertir el resultado, como gobernador y como presidente del PJ. Quedan dos meses de trabajo, pero el tiempo vuela.

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