HASTA EL 50% DE LA POBLACIÓN PODRÍA TENER SENSIBILIDADES ALIMENTARIAS SIN DIAGNÓSTICO
Pesadez, distensión abdominal, hinchazón, gases, diarrea, náuseas, vómitos, estreñimiento, dolor de cabeza, fatiga o erupciones en la piel. Estos síntomas, que muchas personas suelen asociar con el estrés o con problemas digestivos ocasionales, pueden ser en realidad señales de intolerancias o sensibilidades alimentarias.
Se estima que hasta la mitad de la población podría presentar algún tipo de reacción adversa frente a determinados alimentos, conservantes o colorantes, muchas veces sin tener un diagnóstico claro. Esto ocurre porque los síntomas no siempre aparecen de forma inmediata después de comer, sino que pueden manifestarse horas o incluso días más tarde, lo que dificulta identificar el origen del malestar.
“A diferencia de las alergias alimentarias, que comprometen el sistema inmune y pueden provocar reacciones graves que incluso ponen en riesgo la vida, las sensibilidades suelen generar síntomas digestivos o metabólicos más persistentes pero menos evidentes. Además hay muchos más alimentos que pueden producir sensibilidades alimentarias en comparación con las alergias ”, explica la Lic. Perla Manera, especialista de nutrición de Diagnóstico Maipú.
En los últimos años, los especialistas observan un aumento en las consultas vinculadas a molestias digestivas recurrentes, fatiga o inflamación abdominal, muchas veces asociadas a la alimentación.
Cuando hay síntomas que persisten, y no se logra identificar identificar sus causas, existen distintos estudios que permiten evaluar cómo reacciona el organismo frente a determinados alimentos. Algunas de estas pruebas analizan la respuesta de las células sanguíneas ante diferentes sustancias alimentarias en condiciones de laboratorio, lo que puede aportar información útil para orientar cambios en la dieta.
“La indicación suele surgir cuando una persona presenta malestares digestivos o síntomas recurrentes luego de comer y no se ha podido determinar su origen. En estos casos, identificar posibles sensibilidades puede ayudar a diseñar un plan de alimentación más adecuado para cada paciente”, señala la especialista.
Los resultados de estos estudios permiten elaborar perfiles personalizados de sensibilidad alimentaria, que luego son interpretados por profesionales de la salud para orientar la alimentación y mejorar la calidad de vida.
Según los especialistas, evitar los alimentos que generan reacciones en cada persona puede contribuir a reducir síntomas persistentes como inflamación abdominal, cansancio, dolores articulares o molestias digestivas, que muchas veces se naturalizan pero impactan en el bienestar cotidiano.