DESESPERADO PEDIDO DE UNA JOVEN MADRE: TEME NO PODER PAGAR ALQUILER Y NECESITA UN TRABAJO

Gisela Maldonado tiene 24 años y un hijo de 4. Se crio en hogares y no tiene familiares a quien recurrir. Actualmente vive en un departamento alquilado a medias con el padre de su hijo (su expareja), pero el contrato vence en noviembre y según comentó la joven, su ex “no va a continuar pagando”. Hace un mes, y tras la odisea que le tocó vivir, consiguió un trabajo de cajera, pero el dinero no le alcanza para pagar un alquiler, servicios y alimentar a su bebé. Por lo que pide ayuda para poder “salir adelante”.
La historia de Gisela es como la de muchas. Estuvo en pareja unos 10 años, tuvo un hijo y hace un tiempo se separaron, quedó a cargo de su pequeño y teme no poder darle “algo mejor por mis propios medios”. “Tenía una familia con mi ex y mi hijo, durante casi diez años. Los últimos cuatro tuve que dejar mi vida a un lado de a poco, por priorizar su tratamiento de consumo problemático, entre viajes cada fin de semana o 15 días, grupos y terapia que exigía la comunidad, se me hizo imposible seguir mis metas”, relata la joven en diálogo con Diario Chaco.
Según comenta, a fines del año pasado “él pudo graduarse de su tratamiento y este año después de varias infidelidades y agresiones verbales, decidió que ya no nos necesitaba, quería hacer su vida que no vivió con las drogas. De mujeres y salidas y nos abandonó”.
“Me dejó sola, sin trabajo sin nada para comer y en un departamento donde alquilábamos. Sabiendo que no podía pagarlo y no tenía a donde ir, terminaríamos en un hogar”, continúa la joven. Sin embargo, Gisela recalca constantemente que no pretende agraviarlo, sino que se comprenda su situación y de esa manera conseguir la ayuda que necesita.
“Veo el tiempo pasar y me desespero porque no consigo un mejor trabajo, porque no puedo darle algo mejor por mis propios medios”. “No quiero ir contra él, quiero solamente pedir ayuda por mi situación”, cuenta Gisela.
“El contrato vence en noviembre, él iba a pagar hasta que venciera, están a punto de cortarme la luz, no hay forma de que yo pueda pagar”, lamenta la joven madre que pide, principalmente un trabajo digno para poder darle un techo a su hijo.
“No tengo a donde ir ni familiares a quien recurrir, no quiero ir contra él ni quedar como víctima, yo lo que quiero es encontrar una ayuda, un trabajo mejor que me permita pagarle un techo y un plato de comida, cualquier tipo de ayuda”, cuenta entre lágrimas y agrega “me estoy enfermando no me quedan los alimentos en el cuerpo estoy piel y hueso. No tengo con quien hablar no tengo con quien contar, es ir al trabajo, venir a estar con el nene, aguantarme humillaciones y lo que él diga, haga o deshaga”.
Gisela buscó desesperadamente un trabajo, pero con el hijo a su cargo las 24 horas del día, sumado a la pandemia, la búsqueda se tornó imposible. “No conseguí trabajo por lo de la pandemia, el nene se quedaba todo el día conmigo, solo salía al parque con él unas horas”, señaló, horas en las cuales Gisela aprovechaba para salir a buscar trabajo.
Según comentó la joven, el padre de su hijo trabaja en el Juzgado de Familia, del Poder Judicial, algo que “la deja en desventaja”. “Mintió y manipuló en la audiencia de mediación. Me ofrecía el 20% y nada más sabiendo que no me alcanzaba ni para comprarle lo indispensable al niño”.
El departamento que alquila, según contó, “se encuentra en las peores condiciones al ser un edificio muy viejo” y detalló, “filtra agua, se cae el techo de la humedad, el baño es un peligro con las instalaciones eléctricas, además de ser muy poco higiénico, no tenemos agua caliente y casi nunca luz. La humedad está arruinando casi todas las poquitas cosas con las que contamos, las paredes se encuentran verdes de la humedad”.
“Aun así estoy feliz por tener un lugar donde vivir, cuenta la joven de 24 años. Conseguí un trabajo a tiempo completo que me pagan muy poco, pero al menos ahora tenemos para comer. Aun así, nos falta para lo indispensable. Veo a mi niño muy poco”, lamentó Gisela.
La joven busca desesperadamente un trabajo para poder costear los gastos y darle un hogar a su hijo, sino, relata “seré alojada en un hogar y me quitarán a mi hijo, mi única familia”.
La historia de Gisela estremece, y es la de varias, a su corta edad y con un hijo en brazos se considera abandonada y le preocupa su salud, aunque no más que la de su hijo. “Quiero un hijo emocional y mentalmente sano, quiero educarlo y priorizarlo a él. No quiero que crezca así de un lado para otro con personas extrañas, con una madre que nunca esta porque estas consiguiendo el plato de comida”.
A Gisela le preocupa también su estado de salud mental cuenta que “la ansiedad, la humillación, el no poder ser suficiente para poder darle lo que necesite mi hijo, no tener familia, la soledad y los problemas sin salida me están jugando una mala pasada”.
“La mayoría afirma que los adolescentes no hacemos nada a futuro. Yo desde que estaba en un hogar quería salir y cumplir mis metas, armar mi propio futuro. Pero me equivoqué. Al no haber tenido una familia desde pequeña, priorice a tal punto la que tenía que me olvide de mí”, señaló la joven.
Y continuó, “soy consciente y culpable de mi decisión, pero mi hijo no. No quería que le faltara un padre, ni abandonar a nadie que consideraba familia como lo hicieron de pequeña conmigo”, cuenta la joven y agrega “luché y aguanté porque al final mi hijo tendría una familia y un papá sano y estoy orgullosa de eso, solo que no conté con que sería capaz de lo que hoy es capaz. No de hacer su vida porque esas su decisión y está bien, sino de pisar y lastimar a quienes dejaron años de su vida y salud mental de lado para acompañarlo”.
“No quiero becas, no quiero pelearme con él, no quiero denunciarlo a él, no quiero nada, quiero salir adelante”, concluyó.
El teléfono de contacto de Gisela es el 3624-155867.

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